sábado, 20 de noviembre de 2010

LA SEÑORA DE BARRIONUEVO

La señora de Barrionuevo no tuvo una reacción violenta porque sí en el Congreso. En realidad lo que le molestó fue quedar en evidencia antes que sentirse ofendida por algo que su propio marido ya ha reconocido taxativamente, tal como es ser un ladrón: ”Tenemos que dejar de robar por dos años”, dijo alguna vez el propio Luisito con un “tenemos” tan revelador como inclusivo.
La señora de Barrionuevo se mostró sorprendida cuando Carlos Kunkel le recordó ese “sincericidio” de su esposo y aquel otro que consumó con la quema de urnas en Catamarca, lo que le valió el pedido de expulsión en 2003 por nada menos que la entonces senadora Cristina Fernández de Kirchner.
Sin embargo, la señora de Barrionuevo no debería haberse sorprendido.
Es que en 1975, cuando su marido se apropiaba junto a una banda de matones, a los cadenazos y con armas de fuego en mano de la Unión de Empleados Gastronómicos, ella, con sólo 21 años, maestra, empleada y delegada en el Ministerio de Trabajo –luego sería ministra bajo el gobierno de Eduardo Duhalde- se enamoraba del apropiador sindical y como su amante comenzaba rápidamente a trabajar nada menos que en la gerencia de recaudación del gremio. Y como cualquiera sabe y como ya lo dijo Luisito “la plata no se hace trabajando”. De hecho, desde entonces ella misma atesoró junto a su marido una fortuna millonaria ($1.700.000 declararon en 2007, luego de que Barrionuevo mostrará una notoria ausencia de bienes en su declaración jurada patrimonial) formada en su mayoría por la empresa Bellota SA, propiedad de Camaño, controladora del Complejo OAK (un edificio de 1.870 metros cuadrados cubiertos en pleno San Martín valuado en no menos de 2 millones de dólares, o sea bastante más que lo declarado http://www.archiportale.com/progetti/juan-carlos-pellegrini-riccardi/san-martin-buenos-aires/complejo-deportivo-oak_3901.html), por seis inmuebles en San Martín, Catamarca, Capital, Pilar y Mar del Plata y varios cientos de miles en distintas cuentas. Y algo de corrupción debe haber en eso. Es que ella también dijo al respecto, y no hace mucho, que su marido "parece el cardenal Samoré en comparación con algunos otros", lo cual obviamente no lo exculpa sino todo lo contrario. Y si ella lo sabe...
Otra prueba de ello es que el hermano de la señora de Barrionuevo, otro que sabe..., Dante Camaño, es no por casualidad el titular del gremio en Capital, algo así como el gerente capitalino del emporio de su cuñado, con lo cual puede deducirse fácilmente lo importante que es para “la familia” el ocultamiento del patrimonio.
La señora de Barrionuevo hasta ahora compartía con la señora de Duhalde algunas cosas muy distintas a ser simplemente las esposas de dos mafiosos. En realidad, ambas han sido legisladoras por portación de apellido aunque detesten que se las identifique con sus maridos, sin explicar muy bien por qué les sucede si eso es precisamente lo que las ha encumbrado; ambas justifican los golpes dados de cualquier índole, sin entrar en detalles de cuáles sí y cuáles no ni a quiénes sí ni a quienes no; y ambas quieren ser gobernadoras de la provincia de Buenos Aires, algo que, a partir de ahora, por propio defecto de la señora de Barrionuevo tal vez sí empiece a diferenciarlas. Y ese es el punto en cuestión.
La señora de Barrionuevo, la segunda concubina del hombre en verdad, aunque ya desde hace mucho tiempo, se llama Graciela Camaño, pero en realidad se la conoce y es, antes que nada y mal que le pese, la señora de Barrionuevo. Si se analiza entonces qué pudo haberle molestado, no puede haber sido el recuerdo de lo que dijo su marido respecto de dejar de robar por dos años o lo que hizo al quemar las urnas en Catamarca, pero sí cualquier alusión, sobre todo “ante cámaras”, que pueda atentar contra su candidatura, tal como quedar al descubierto ya no como “la señora” sino como “la cómplice” de Barrionuevo.