domingo, 17 de octubre de 2010

OPERATIVO TNMBAUM

En el programa Palabras más Palabras menos, que conduce el periodista Ernesto Tenembaum junto a Marcelo Zlotogwiazda, se desarrolló una operación de prensa consistente en el ocultamiento de pruebas y la tergiversación de datos puntuales del caso de Marcela y Felipe, a quienes se investiga si fueron apropiados durante la dictadura militar por la dueña de Clarín, Ernestina Herrera de Noble. La maniobra, que bien puede llamarse Operativo TNmbuam, llegaría a comprometer legalmente al también psicólogo Tenembaum como cómplice en el delito de ocultación de identidad. La clave que deja en evidencia que se trató de una operación de prensa claramente digitada está en la elección y la utilización del caso de una nieta recuperada, Victoria Montenegro, y de lo sucedido con sus apropiadores: uno (ya muerto), condenado a ocho años de prisión, y otra, su mujer, beneficiada con la prisión domiciliaria.
A través del Operativo TNmbuam se buscó favorecer la situación procesal de Herrera de Noble, por si resultara condenada, tratando de mostrar que el hecho de la apropiación no era tan grave y que los apropiados suelen querer a sus captores. No obstante, esa misma operación implicó también, por primera vez en este proceso, un reconocimiento implícito de la culpabilidad de la propia procesada: si se busca una morigeración de la pena o la prisión domiciliaria, o el perdón de las víctimas directas, es porque se admite el delito y se reconoce que la condena es inevitable.
Para mayor evidencia de que se trató de una operación de prensa, hay que recordar que el caso ya había sido usado en ese mismo sentido en otras dos ocasiones, nada menos que para la destitución del ex juez federal Roberto Marquievich -luego de que procesara a Herrera de Noble en esa causa- y para pedir el arresto domiciliario del Jorge Rafael Videla.
El Operativo TNmbaum se produce en el contexto de una campaña de recomposición de imagen que lanzó el Grupo Clarín ante la manifiesta pérdida de credibilidad que generó con la más vergonzosa manipulación de la información de que se tenga memoria. Esa tarea de recuperación de imagen, que incluyó reuniones con empresarios y políticos y hasta con periodistas que aún mantienen cierto resto de credibilidad, puede leerse políticamente como una forma de demostración de poder y a la vez como una amenaza velada, en el sentido de demostrar que están dispuestos a dar toda la pelea que sea necesaria.
Aunque grave en términos de disputa por el poder, la avanzada de Grupo Clarín podría tomarse sólo como eso -que no es poco-, sino fuera porque apunta centralmente a obtener impunidad o una pena menor (para Ernestina Herrera de Noble) por la comisión de delitos gravísimos de lesa humanidad como la apropiación y sustitución de identidad de dos menores (Marcela y Felipe).  Es en ese sentido que el Operativo TNmbaum puede entenderse entonces como un claro hecho de complicidad.
Es que nadie que haya trabajado en el Multimedio hegemónico o en algún monopolio de similares características puede imaginar que semejante tema se haya abordado en Palabras más Palabras menos desde el virtuosismo del “periodismo independiente”, tal como le gusta identificarse a TN. Es más, hay quienes aseguran que la emisión fue pergeñada, desarrollada y supervisada no sólo por Tenembaum y su adlátere Zlotogwiazda, sino también por otros periodistas que participan tanto de la renta de la empresa como de la estrategia de comunicación como Ricardo Kirschbaum y obviamente los abogados de Felipe, Marcela y Herrera de Noble, los socios principales Héctor Magnetto, Lucio Pagliaro, Héctor Aranda y hasta por los socios estadounidenses del Grupo, la banca de negocios Goldman & Sachs.
Tenembaum, ubicado ahora por el monopolio informativo en la retaguardia de la derecha (como Jorge Lanata), es decir, en la búsqueda de sumar adeptos y creyentes de la semizquierda (o sea, esa derecha que se cree progre), fue el encargado de llevar adelante la operación de prensa tendiente a convencer a ese tipo de público que suele creer en las buenas intenciones y descree de las traiciones... El elegido, estuvo respaldado por su compañero de andanzas, Zlotogwiazda, especialista en economía y quien optó por un decidido segundo plano, aunque no haya podido resistir mancharse también un poco las manos con sangre, como un código de omertá...
“Vamos a hablar ahora de un poquito de historia argentina de la manera más sensible que se pueda hablar...”, dijo Tenembaum al presentar su operación de prensa como “el debate (sic) acerca de la recuperación de menores, que volvió a reflotarse a partir de la repercusión pública de un caso muy importante como el de Herrera de Noble”. Anunció que se verían tres testimonios de nietos recuperados “a quienes muy pocas veces, no digo nunca –remarcó-, se tiene la oportunidad de escuchar”.
En esa presentación, obviamente no explicó una cuestión clave y eje de esta nota que es cómo y por qué se usaron los casos emblemáticos de una diputada titular de la comisión de DDHH; Victoria Donde, y de una psicóloga de Abuelas, Tatiana Sfiligoy, para disimular el de Victoria Montenegro, que era su objetivo central, tal como quedará demostrado en este mismo texto.
En cambio, Tenembaum sí se limitó a definir a los tres casos por igual, como “excepcionales”, pero se ocupó en recalcar que se trataba “nada más ni nada menos” (sic) que de Victoria Donda, la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados; “nada más ni nada menos” (sic) que de Tatiana Sfiligoy, la psicóloga de Abuelas de Plaza de Mayo “o al menos una de ellas” (sic otra vez), se rectificó enseguida, y de Victoria Montenegro, “que es la más reciente” dijo, mintiendo a sabiendas, ya que como ella misma se lo relató fue recuperada en 2001 tras haber sido hallada en 1993 y tras una dura batalla con su apropiador Héctor Antonio Tetzlaff –que le confesó que asesinó a sus padres-, quien fue condenado en 2001 y falleció el 17 de mayo de 2003.
La idea fue emparentar el caso de nietos recuperados que de alguna manera disculpan los crímenes de sus apropiadores, incluso en contra de sus propios padres legítimos, buscando así disculpar y preparar el terreno para el pedido de privilegios para la ya anciana Herrera de Noble, en caso de resultar condenada, como podría ser la prisión domiciliaria, tal como el juez Conrado Bergessio pidió para Videla, y/o la morigeración de prisión efectiva hasta llegar a la escasa de ocho años, tal como se le dictó al propio apropiador Tetzlaff.
Siempre con gesto adusto y un cinismo a toda prueba, Tenembaum sostuvo que “uno no puede dejar de valorar el trabajo de las Abuelas de Plaza de Mayo”. "El tema de los nietos recuperados –reforzó-, es una de las cosas con las que la Argentina se inserta y es ejemplo en el mundo”, señaló, a contramano del propio objetivo de su operación de prensa, tal vez con la aviesa intención de evitar toda sospecha. “Yo no soy quien para decir que las Abuelas tienen que ganar el premio Nobel –sumó también-, pero que le pega en el palo le pega en el palo”, dijo, con la certeza de un futbolista de aquellos que le apuntan precisamente al palo.
Abruman semejantes afirmaciones y son casi desconcertantes, sino fuera porque si se presta la debida atención puede llegar advertirse la intención manifiesta en cada una de ellas.
Semejante declaración, en ese contexto, en el marco de la estrategia del Grupo Clarín y respecto de ese caso en particular, no puede ser casual ni desinteresada ni inocente por más que las caras conmovidas de Tenembaum y Zlotogwiazda lo hayan pretendido disimular. “Da pudor hablar de estos temas porque hay gente que ha sufrido mucho por esto”, sostuvo Tenembaum casi como una advertencia para quien ose criticarlo, antes de pasar a los testimonios.

Primer Bloque----------------------Segundo Bloque--------------Tercer bloque



Palabras menos
Tras la presentación, Tenembaum dio inicio a los reportajes, con el de Victoria Montenegro en primer término. Aunque había sido anunciado por él mismo como el último de la serie, el relato de la nieta abrió y cerró el programa -nada menos- para reforzar la importancia de ese testimonio. También incluyó las historias de Donda y Sfiligoy, aunque en menor medida pese a la relevancia que tienen por tratarse de quienes se trata. La elección de por qué se editó así ese material “excepcional” claramente no fue casual. Pero la explicación de por qué el de Victoria Montenegro obtuvo semejante centralidad se revela en todos los datos que Tenembaum ocultó u omitió y que tenían que ver precisamente con la razón de esa elección. A saber:

1) El caso de Hernán Antonio Tetzlaff-María del Carmen Eduartes sobre la apropiación de Victoria Montenegro fue utilizado por el jury de enjuiciamiento para destituir al juez federal Roberto Marquievich luego de que hubiera procesado a Herrera de Noble por la apropiación de Felipe y Marcela.
2) El juez Cornado Bergessio también usó el caso Tetzlaf-Eduartes para reclamarle a Marquevich la prisión domiciliaria de Jorge Rafael Videla por la apropiación de bebés.
3) Tetzlaff era el jefe de Seguridad de la zona de San Isidro y Boulogne en 1976, la misma fecha en que Herrera de Noble inscribió a Marcela y Felipe y él anotó a Victoria Montenegro como hija propia en días muy cercanos a cuando lo hizo la dueña de Clarín.
4) Tetzlaff era el enlace con Campo de Mayo, donde funcionó la maternidad clandestina donde parían las detenidas desaparecidas.
5) Tetzlaff también entregó al hijo de Horacio Pietragalla (muerto por la Triple A en 1975) y Liliana Corti, a su propia empleada doméstica luego de matar a los padres del niño en un operativo y luego de que otro matrimonio se negara a recibirlo tras cambiar de parecer.

6) Tetzlaff secuestro a al menos un menor tras matar a sus padres, tal como también hizo en el caso de su propia hija apropiada.
7) En el juicio a Videla por el robo de bebés, el teniente de fragata Jorge Eduardo Noguer declaró en 1998 que Tetzlaf le confesó que no podía tener hijos con su mujer, pero existe una hija no propia, “hermanastra” mayor de Victoria Montenegro, a la que inscribió como María Fernanda Tetzlaff Eduartes.
8) En 1988 la entonces presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, María Chorobik de Mariani, denunció que la pequeña María Sol (Victoria Montenegro) no era hija del matrimonio Tetzlaff. Supuso que podría ser su nieta por datos que había recibido y que ubicaban su apropiación en la zona de San Isidro y por esa razón fue que se ordenaron los análisis que dieron que Victoria no era hija de Tetzlaff. Por esos mismos datos Mariani sospecha ahora que Marcela Herrera Noble podría ser su nieta.
9) Tetzlaff está denunciado como represor en varios casos en la Conadep y actuó en el centro clandestino de detención El Vesubio donde fue identificado como interrrogador y a cargo de los “traslados” (Legajo 7763).
Ninguno de estos datos fueron siquiera citados por Tenembaum durante el programa Palabras más, Palabras menos, en lo que él mismo definió como “un pedacito de historia”... Tenembaum debería ser muy malo como periodista para desconocer que el caso de Tetzlaff fue utilizado el 8 de junio de 2004 por el jury de enjuiciamiento para dictar el fallo de destitución de Marquevich al comparar su actuación en esa causa con la que tuvo en el de Herrera de Noble. www.pereiraduarte.com.ar/mirror1/FALLO%20MARQUEVICH.pdf Allí se sostiene que no tuvo igual tratamiento con Herrera de Noble que con María del Carmen Eduartes, esposa de Tetzlaff y apropiadora de Victoria Montenegro, a quien sí se le concedió el arresto domiciliario que reclamaba la dueña de Clarín. Pero la explicación de por qué se hizo esa diferencia, y no se señaló, es demasiado obvia: Eduartes era, y es, cuadripléjica, y obviamente no hubiera podido afrontar otra pena que ésa.
Tenembaum tampoco advirtió que el caso Tetzlaff-Eduartes es el que también utilizó, en 1998, el juez Conrado Bergessio para pedir el juicio político de Marquevich por no haberle concedido el arresto domiciliario a Jorge Rafael Videla por el robo de bebés. Bergessio es el mismo que fue empleado del "Camarón", la Cámara que condenaba a detenidos durante la dictadura militar, y también el mismo juez que fue apartado en abril de 2010 por las flagrantes irregularidades cometidas en la causa por la apropiación de Marcela y Felipe.
Tampoco pudo Tenembaum o no quiso saber que Tetzlaff es el mismo que se apoderó del hijo de Horacio Pietragalla -asesinado en Córdoba en 1975 por la Triple A- y Liliana Corti y se lo entregó a su empleada doméstica en 1976 luego de que un allegado se negara a recibir al menor. A cinco meses del nacimiento de su hijo, Corti fue asesinada en un operativo efectuado en la casa en que vivían en Villa Adelina, el 5 de agosto de 1976. Su hijito Horacio Pietragalla Corti estaba en ese lugar y fue secuestrado por Tetzlaff, quien luego se lo entregó a su empleada doméstica porque el matrimonio al cual se lo había prometido se arrepintió y se negó a recibirlo.
Mucho menos se ocupó de consignar Tenembaum que, según constancias obrantes en causa Nº 37/95 del registro de la Secretaria 7 del Tribunal de San Isidro, Tetzlaff cumplió funciones como Oficial del Ejército Argentino en la Escuela de Comunicaciones de la misma Guarnición Militar de Campo de Mayo y fue -y aquí se ve más de la ceguera forzada de Tenembaum- nada menos que el jefe de Seguridad de la zona de Boulogne, Tigre y San Isidro en 1976, justamente cuando Herrera de Noble “encontró” a sus hijos en ese mismo lugar. Además, Tetzlaff “trabajaba en forma conjunta con el Batallón de Inteligencia de Campo de Mayo”, donde funcionaba una maternidad donde parían las mujeres detenidas desaparecidas de ese y otros centros clandestinos de detención. El dato no es menor y tampoco lo debería haber sido para Tenembaum para no tenerlo en cuenta. Es que es poco probable que Herrera de Noble haya podido anotar dos hijos de desaparecidos como propios en el Registro Civil de San Isidro en 1976 sin que el jefe de la Zona o sea Tetzlaff lo supiera y lo avalara, y más aún si Herrera de Noble no vivía en San Isidro, tal como mintió. Esa mentira fue la que produjo que el juez Marquevich la detuviera por falsear ese dato, que hasta el propio Héctor Magnetto, el CEO de Clarín, lo confirmó como falso en su declaración testimonial, en 2008.
El obvio dominio y control que Tetzlaff tenía específicamente en la zona de San Isidro en 1976 y su vinculación con otros casos, como el de Herrera de Noble, no es algo que pueda pasarse fácilmente por alto, como hizo Tenembaum.
En la causa por robos de bebés, Jorge Rafael Videla s/ Prisión preventiva http://www.desaparecidos.org/nuncamas/web/investig/menores/fallos2_06.htm, en julio de 1998, se recuerda que el testigo, teniente de Fragata (RE) Jorge Eduardo Noguer, el 16 de junio dijo que "a raíz de la desaparición de su hija María Fernanda Noguer y de su nieta Lucía Villagra el día 3 de junio de 1976 en San Isidro, se entrevistó con el general Omar Riveros, quien en esa época revestía el carácter de Comandante de Institutos Militares de Campo de Mayo... a fin de obtener información acerca de su hija como de su nieta...". Riveros consignó a Tetzlaff durante nueve meses para que ayudara a Noguer a reconstruir el operativo en el cual se habían llevado a su hija y a su nieta, sabedor de la activa participación que Tetzlaff tenía en ese tipo de operativos. En el juicio, el testigo contó también que en “junio o julio de 1976”, Tetzlaff lo pasó a buscar por su domicilio y lo llevó a una vivienda sita en la calle Thames o Dardo Rocha a media cuadra de la Panamericana, en la cual la noche anterior se había efectuado un procedimiento del Ejército, donde le dijo que a esa casa "la habíamos reventado y murieron los guerrilleros padres" y "cuando entramos encontramos dos chicos con los ojos gigantes abiertos y me quedé con uno". Riveros le dijo que "esas normas eran para evitar que los hijos de los zurdos caigan sino en hogares bien constituidos ideológicamente" haciendo mención a que existía toda una estructura dentro de la fuerzas para apropiarse de los hijos menores de matrimonios "zurdos", colocarlos en familias bien constituidas con el fin de enderezarlos. fs.2463/2466). El testigo agregó ante el juez Marquevich que Tetzlaff y su esposa le confesaron que no podían tener hijos.

Dos veces víctimas

“¿Quién es Hermán?”, le preguntó Tenembaum a Victoria, con cara de no saber... “Hermán fue el jefe del operativo y la persona que asesinó a mis papás", le respondió ella. “Fue él quien me lo confesó y quien me llevó cuando tenía 13 días de vida y me fue a buscar a la comisaría de San Martín cuatro meses después”, completó.  “Te encontramos tirada”, contó Victoria que le llegó a decir alguna vez Hermán y que ella pensó que eso era mejor porque así no había malos. “Él terminó preso. Yo lo iba a visitar porque lo quería. Mi papá del corazón era Hermán. Nunca pude entender de qué se trataba ni ahora lo entiendo, sólo en el caso de otros”, admitió. “Me duele el caso de los chicos de Noble, porque sé lo que están sufriendo”, dice Victoria mientras Tenembaum la mira serio, compungido... y satisfecho... Todo esto sucedió sin que a Tenembaum (psicólogo) se le ocurriera repreguntarle siquiera cómo puede amar al asesino de sus padres. Zlotogwiazda, como para salvarlo del supuesto bache intelectual y en una reacción casi instintiva se sumó enseguida a la entrevista para cerrar en forma lacónica: “Estoy seguro que estás tan conmovido como nosotros. Vamos a un corte y volvemos”.
Victoria Montenegro no lo contó, pero también vivió con su culpa a cuestas y cuidó a su apropiadora cuadripléjica, María del Carmen Eduartes. Pero no es lo único que no contó. Victoria fue inscripta el 14 de junio de 1976 en el registro civil de Boulogne como María Sol Tetzlaff Eduartes por el Gordo José y su esposa, pero el matrimonio, que vale recordar no podía tener hijos, también tenía otra niña, María Fernanda Tetzlaff Eduartes. Tenembaum no pudo descubrir siquiera que existía. Tampoco pudo saber que María Fernanda tiene Facebook, que es madre de ocho hijos, es ultracatólica y está buscando a 10.000 personas que odien a Cristina Fernández de Kirchner:

A que encuentro a 10000 que ODIAN A CRISTINA KIRCHNER!!!! CREADO PARA LOS QUE ODIAMOS A LA PRESIDENTA Y QUE QUEREMOS QUE SE VAYA, ELLA, SU MARIDO Y TODOS LOS MONOS QUE LA ACOMPAÑAN!!!!!!!!!”

Tenembaum tampoco pudo hallar la foto de María Fernanda en Facebook junto a su apropiador Hernán Antonio Tetzlaff, el Gordo José. Tenembaum no vio nada o no quiso ver u ocultó y como hacen e hicieron los apropiadores, volvió a victimizar a la víctima.
Queda claro que la presentación del caso de Victoria Montenegro no era uno más de los tres, ni era reciente, aunque sí era el “más excepcional”, como sí dijo Tenembaum y que tenía un sentido muy preciso para ser incluido. Entre otras cosas que pueden servir a la estrategia de Herrera de Noble, Montenegro coincidió llamativamente con Donda al decir prácticamente lo mismo: "Yo dí la sangre para que lo condenen. El gesto de extender el brazo (para la extracción)... es terrible", graficó Montenegro. “Me sentí culpable de condenar con mi sangre a la gente que quería”, sostuvo textualmente Donda.
La cuestión, además de su posible utilización legal y política es producto de lo que se conoce como la revictimización de las víctimas, algo así como la explotación del Síndrome de Estocolmo, el lazo afectivo que se establece en ciertos casos entre un secuestrador y su víctima.
La presidenta de Abuelas, la misma Estela de Carlotto a la que Tenembaum elogió y postuló al Nobel..., lamentó en abril pasado que otros “los usen y victimicen (a los nietos apropiados). Transfieren la victimización y les dicen que si hablan los van a mandar a la cárcel”.
De hecho, durante el desarrollo de su recuperación, Victoria Montenegro se negó al análisis de ADN para demostrar su verdadera identidad y hasta llegó a ofrecer que se presentaría a la muestra voluntariamente sólo si a sus padres se les daba inmunidad. “Seguramente volvería a cuidar a Hermán (el Gordo José) como lo hice”, dijo a su vez Montenegro en el final.
Donda, tal como hizo Montenegro con su apropiador mientras vivió, visita al suyo, el represor Juan Antonio Azic quien comparte la cárcel en Marcos Paz con su tío Adolfo Donda Tigel, alias Palito, justamente quien se la entregó. Torturador en la ESMA y miembro del temible Grupo de Tareas 3.3.2, está acusado de haber matado allí a la madre de Victoria Donda, es decir su cuñada, y de haber hecho asesinar al padre, es decir su propio hermano. Donda Tigel además es el mismo que revistó como uno de los jefes de seguridad del empresario suicidado Alfredo Yabrán y fue investigado como presunto autor del crimen de José Luis Cabezas. Victoria Donda dice que lo odia a su tío, pero que tiene buena relación con Azic: “Cometió un delito y tiene que estar preso, pero lo amo. Es un proceso que no tengo cerrado”.
“Ernestina también es una buena mujer que sólo se apoderó de dos chicos y no merece la cárcel”, podría haber agregado Tenembaum, palabras más palabras menos..., de no haber sido porque así habría quedado en evidencia la operación de prensa montada por el Grupo Clarín, tal vez una de las mayores ignominias de las que se tenga registro en la historia del periodismo argentino.

Nota al pie
Memoria del subuelo o La Metamorfosis. Tenembaum ejerce el periodismo desde los 22 años, pero también es Licenciado en Psicología y esos no son datos menores a la hora de medir su actuación en su Operativo TNmbaum. Es que justamente, en su doble condición de periodista y psicólogo, ayudó a escribir el libro Identidad, despojo y restitución (1989) en coautoría con Matilde Herrera, que recoge experiencias de las restituciones de hijos de desaparecidos. Pero sucede que uno de los casos claves de ese libro es "ni más ni menos" que el de Tatiana Sfiligoy -otra omisión injustificable-, justamente esa psicóloga de Abuelas a la que Tenembaum confundió en su programa como “la” psicóloga de Abuelas, cual si fuera única, pese a que la conoce desde 1988, es decir desde hace 32 años, y a que su caso además fue el eje del programa Televisión por la Identidad que emitió el canal de aire Telefé, en 2007. Semejantes datos requieren no sólo ser citados sino también de una reflexión extra acerca de la psiquis del propio Tenembaum, que tal vez pueda ser reveladora. En Memorias del Subsuelo, aquella magistral obra de Fiódor Dostoyevski, el genial autor ruso describe a un ser miserable que habla en primera persona desde ese supino estado en el que ha caído y al que define como su "ratonera" y reconocerse a sí mismo casi como una rata. A esa obra se la ubica también como un antecedente de La Metamorfosis, el famoso libro de Franz Kafka, que narra cómo una persona despierta un día, convertido en una cucaracha... Ernesto lleva ese nombre, por decisión de sus padres, en honor al Che Guevara, una carga que evidentemente ha resultado demasiado pesada para el periodista, insoportable para el psicólogo e inconcebible para una rata o una cucaracha.