lunes, 25 de enero de 2016

SE OLVIDARON DE CABEZAS

A 19 años del asesinato de José Luis Cabezas se hace necesario, a modo de homenaje y de revelación de hasta donde pueden llegar algunos intereses, volver a publicar esta nota que muestra los lazos de este magnicidio con la política y la economía. El crimen del fotógrafo estuvo lejos de estar motivado en la divulgación de la imagen de Alfredo Yabrán, como se djo hasta el cansancio, sino que antes que nada buscó sacar del escenario polìtico al entonces gobernador bonaerense Eduardo Duhalde al lapidar su postulación a futuro -"Me tiraron con un muerto", dijo entonces- y al presidente Carlos Menem que buscaba su "re-re". El objetivo era no solo dejar firme el "trabajo sucio" que ya habían hecho ambos, especialmente con las privatizaciones y la deuda externa -de continuar en el poder habrían puesto en "peligro" cualquier acuerdo, como el canje de deuda, al aumentar la reacción opositora a futuro-, sino además ratificar todo lo hecho con un nuevo gobierno, tal como sucedió (y se amplió con el Megacanje) durante la presidencia de Fernando de la Rúa.

Si una imagen vale más que mil palabras, ¿cuánto valen cinco?
La frase, aunque remanida, viene muy a propósito de una operación de prensa que se produjo en torno al asesinato de Cabezas lo que evidencia que el caso nunca quedó del todo cerrado o que al menos todavía genera cierto silencio cómplice en torno a las razones que lo impulsaron. Es que el uso de ciertas imágenes (justamente eso) de la audiencia del 10 de noviembre de 2009, en el juzgado de María Servini de Cubría, revelan más de esa complicidad de ciertos representantes de la política y de los dos diarios de mayor tirada de la Argentina, Clarín y La Nación, que lo que obviamente ellos mismos hacen a través de sus opiniones y de sus editoriales.

Ese 10 de noviembre el ex gobernador y ex presidente Eduardo Duhalde asistió al juzgado por la demanda contra Elisa Carrió, quien lo había acusado por su responsabilidad en el narcotráfico.
Como se puede ver, Clarín y La Nación (fotos 1 y 2) publicaron sendas fotografías donde se visualizan a todos los actores menos a uno, Alejandro Vecchi, el ex abogado de la familia de José Luis Cabezas y en ese caso defensor de precisamente quien era nada menos que el gobernador bonaerense cuando sucedió el asesinato y quien lo resumió con una frase reveladora: "Me tiraron con un muerto".

Lo llamativo del caso es que tanto Clarín como La Nación publicaron sendas fotos de esa audiencia sin la presencia de Vecchi pese a que están suscriptos a los servicios de la agencia de noticias Télam y por lo tanto tenían en su poder otras imágenes del juicio que les envió la agencia y donde se veía claramente a Vecchi detrás de Chiche y del propio Duhalde (fotos 3 y 4), las cuales eran indudablemente mucho más valiosas periodísticamente que las que no mostraban esa presencia.
También es llamativo que Carrió, quien abrió las peores sospechas sobre la actitud mafiosa de Duhalde, no haya advertido ni denunciado ni utilizado para su argumentación que allí mismo estaba presente una prueba viviente de cómo el defensor de una víctima puede convertirse o ser convertido en nada menos que el defensor de un presunto victimario o al menos de un perjudicado directo por la investigación sobre esa muerte. Según la justicia, en el asesinato participaron policías bonaerenses (Duhalde era el gobernador), que fueron condenados, y solo un miembro de la seguridad de Yabrán, Gregorio Ríos (la pista de otros ex represores que trabajaban para el "cartero" dentro de Brides -Brigadas de la Esma, aseguran-, nunca se terminó de investigar: http://edant.clarin.com/diario/1999/12/19/t-01201d.htm y http://edant.clarin.com/diario/2000/01/10/t-01003d.htm).
Todo tiene una explicación y la presencia de Vecchi la requiere especialmente para comprender la verdadera magnitud del propósito. Duhalde, cuando era "presidente interino", indultó a Vecchi, quien había sido condenado a dos años de prisión en suspenso e inhabilitado por cuatro para ejercer su profesión por haber estafado a una defendida. La resolución, que no fue anunciada en ese momento, quedó plasmada en el decreto 181/2002, firmado el 24 de enero por el propio Duhalde y por su ministro de Justicia, el ex radical (como Carrió) y ahora Pro, Jorge Vanossi. El indulto a Vecchi fue publicado un día después en el Boletín Oficial, es decir, el 25 de enero de 2002, precisa y perversamente el mismo día en el que se cumplían cinco años del asesinato del fotógrafo, y el mismo día en que Duhalde y Chiche decidieron recordarlo con una misa en la residencia presidencial de Olivos nada menos que junto a sus padres (foto 5).
Más allá de la cuestión cuasi mafiosa de exhibición de poder demostrada en esas decisiones, el indulto, la fecha de publicación y el pavoneo con los padres de José Luis, la pregunta clave del caso es: si Duhalde (como Carrió y tantos otros) no oculta nada sobre el asesinato de Cabezas, cuál es la circunstancia que conoce como para tener "agarrado" justamente a ese emblemático abogado, que se presume es quien más sabe sobre esta causa.

Nota al pie: Después de indultarlo, Duhalde contrató a Vecchi y lo hizo designar como abogado por los principales intendentes del conurbano... Vecchi, quien dice haber sido amenazado y golpeado alguna vez, ya no es una víctima... Pese a pertenecer al grupo Reporteros sin Fronteras -vaya a saber uno en condición de qué-, en 2008 Vecchi tuvo otro gesto hacia la prensa. Al reflotar la demanda de Duhalde contra Hernán López Echagüe por su libro "El Otro", donde el ex periodista de Página/12 -en exilio forzoso en Uruguay justamente por ese libro-, relata los vínculos del ex presidente con el narcotráfico y con el manejo discrecional del Fondo del Conurbano, Vecchi le propuso a Echagüe que se autoinculpara y publicara una solicitada en todos los diarios diciendo que sus fuentes le mintieron.